Diseñador vs Impresor 10

Ideas magníficas que se ven empobrecidas por una mala impresión, recursos innovadores que no se lucen porque el diseño no supo explotar todas las posibilidades que el sistema de reproducción ofrecía. De quién es la culpa? Los diseñadores no dudamos en hacer responsables a “los imprenteros” porque suponemos que su trabajo apunta más a la rentabilidad que a la calidad. Los impresores le adjudican el fracazo de una pieza a los creativos quiénes ponen el acento en sus diseños “locos” y no contemplan las exigencies propias del sistema de reproducción.
Quién es, entonces, el dueño de la verdad? No será, tal vez, la falta de comunicación entre ambas profesiones? No debería haber una educación del cliente para que sepa que el éxito radica en un trabajo en equipo y en donde las capacidades se potencien por complementarse conocimientos tan diferentes como necesarios?
Esta nota busca reflejar un tema polémico, la relación existente entre diseñadores e impresores.
El vínculo entre el diseñador y el impresor. Una útopica integración?
Partiendo de bases comunes llegando a especializaciones diferentes.
Si bien en sus orígenes las imprentas llevaban a cabo una función integral que abarcaba no solo la impresión sino también la responsabilidad de dotar de valor gráfico a los diferentes productos, en los últimos tiempos esa realidad se ha ido desdibujando al extremo de que, en muchas ocasiones, ese compromiso por la alta calidad final se ha perdido. Increiblemente, y tal vez por una filosofía de vida que apunta hacia el conformismo, la baja temporalidad de las cosas y, por sobre todo, una política más mercantilista que artesana, parecería que hoy concluir un proyecto con éxito es o bien azaharoso o bien privilegio de unos pocos. Pero…por qué se ha llegado a este punto en realidad?
Es posible modificar las causas que durante estos siglos han producido un distanciamiento de los valores de calidad que han guiado a aquellos primeros impulsores del oficio gráfico? Sin dudas, sería un error generalizar pero hay que admitir que existe entre los profesionales del diseño esa sensación de menosprecio hacia las imprentas, quiénes parecerían haberse volcado simplemente a su función básica: imprimir, dejando de lado la satisfacción por un producto final estéticamente correcto.
Ahora bien, si la estética ya no va de la mano de las imprentas entonces… quién ha asumido la responsabilidad de transmitir los mensajes con claridad, belleza y funcionalidad? Parecería que hoy esta función radica en el diseñador gráfico, una deducción que, estoy seguro, producirá rechazos o al menos justificaciones valederas desde la otra parte. Veámoslo de esta manera: los años han llevado a una progresiva separación entre los dos componentes más importantes del proceso gráfico: la imprenta y el diseñador.
Es curioso y hasta lamentable que esa relación se esté desgastando hasta el punto en que haya situaciones en donde se muestre un absoluto desinterés por el proceso creativo precedente o por el proceso reproductivo posterior sea uno u otro el caso.
Hoy es sumamente frecuente la desconección de los miembros intervinientes y ante esta trizte realidad sería imposible pretender que los resultados finales faciliten el acceso de productos y servicios a nuevos mercados en donde la alta exigencia del consumidor obliga a cuidar todos los detalles de una presentación.
Recuerdo que durante mis inicios yo viví esa dualidad ya que estuve muy vinculado a una imprenta para la cual realizaba trabajos free lance, en ese entonces su dueño era la última palabra y no dejaba de manifestar su superioridad profesional frente a los recién egresados diseñadores gráficos, su saber era absoluto y su postura era de “no integración” después de todo, él era quién recibia la idea del cliente, especulaba sobre cual sería la solución gráfica más eficaz en función de los recursos económicos existentes y era quién dirijia a los creativos intuitivos hacia soluciones en ocasiones básicas pero rentables. Pero el termino “rentables”, en ese entonces, no iba demasiado de la mano de las conveniencias del cliente, se priorizaba la velocidad como sinónimo de mayores ingresos y frente a los cuestionamientos de un trabajo mal hecho no se dudaba en acusar al inexperto creativo. “Son muy loquitos” decían.
Un caso aislado? No lo creo. Vuelvo a reiterar que hay impresores de altísima exigencia que no entran este molde pero, el objetivo de esta nota es llamar a la reflexión de todos los que representamos el medio gráfico para integrarnos, para potenciar nuestros conocimientos a través de un desarrollo grupal.
Diseñador e impresor integrados. Volver a las Fuentes.
Siglo XVII, clasicismo, la búsqueda de la perfección en todos los frentes y, por ende, la gráfica no podia alejarse de esa visión del mundo. Es el ejemplo más claro de que en un momento de la historia gráfica la obsesión por obtener una pieza única, perfecta, de máxima calidad existió, pero claro, el hombre en ese momento era un profesional integral, eximio dominador del diseño y la impresión, que buscaba el equilibrio entre gráfica, reproducción y comunicación potenciando a través de esta conjunción, el mensaje.
El trabajo final resultaba, en definitiva, un alarde de sabiduría y precisión tanto operativa como creativa.
Eran personajes especiales? No. Eran otros tiempos? No lo creo.
Hoy debemos apuntar hacia esos mismos objetivos, la única diferencia radica en que en la actualidad encontramos, a profesionales especializados, diseñadores e impresores sumamente capaces de lograr la máxima calidad pero desconectados entre si. El secreto de la excelencia radica en unir las fuerzas y ver la realidad tal como el hombre “clásico” lo hacía: como un todo.
Es posible una integración?
Sin duda, las crisis por las que han atravezado nuestros paises, el deterioro progresivo del saber y la invación de aventureros en el ambiente gráfico han contribuido a un creciente descreimiento mutuo.
Veamos como están las cosas: Podrian definirse dos grandes grupos: las víctimas y los victimarios. Quiénes son unos y quiénes son los otros? Eso variará según de que lado se esté. Si uno le pregunta a un imprentero sin duda hablará del diseñador como un “soñador” que prioriza la estética por sobre la capacidad operativa, todo lo que hace es imposible de reproducir, y no solo aporta confusión y atrazos sino que además obliga a los “auténticos conocedores” a tener que resolver en post producción los desarreglos que esa inexperiencia ha dado origen. Ahora, si uno le pregunta a un diseñador quién es el culpable de que un trabajo no resulte a la altura de las espectativas del cliente seguramente apuntará hacia el responsable de la impresión, a quién solo le interesó que el arte sea tan fácil de imprimir como sea posible y si con ello se pierde calidad …Qué importa!. Es común entre los diseñadores oir estos comentarios: “ Para los imprenteros los filetes finos comienzan en 0.8”. “Degradés? Siempre van a lo seguro, como les traen problemas lo llevan a plenos para no correr riesgos”. Una exclamación muy frecuente es “ Qué raro, el trabajo quedó bastante parecido al boceto!!”
Dos posturas antagónicas y, paradójicamente, en muchas ocasiones valederas. Ahora, hay una manera de solucionarlo? Desde hace unos años se ha vuelto a evaluar la necesidad de trabajar juntos ya que el Mercado asi parecería exigirlo. Por qué? Porque este distanciamiento, lejos de beneficiarnos, nos va alejando del principal objetivo: la fidelidad de los clientes. A medida que la tecnología avanza y que la competencia se hace cada vez más fuerte, la necesidad de “capturarlos” mediante la generación de productos gráficos de alta calidad se hace cada vez más intensa. Tanto los diseñadores como las imprentas comienzan a descubrir que la única manera que tienen hoy en día de estar por encima de la mediocridad general es lograr el mix exacto entre buena creatividad y óptima concreción. Será, entonces, a partir de esta nueva visión donde el trabajo en equipo dará excelentes resultados.
El cliente, parte del problema y de la solución
Hasta ahora hemos hablado de la compleja relación entre diseñador e imprenta y de como sus valoraciones pueden dar resultados tanto exitosos como terriblemente básicos pero, son ellos los únicos culpables?. Creo que el cliente es, en muchas ocasiones, quién alimenta este conflicto.
Hoy en día la contratación de un equipo integrado es muy complejo. Las medianas y grandes empresas someten la selección de proveedores a una regla básica: “La mejor cotización hace el trabajo”. De esta manera, el aparato burocrático interno deja librado al azahar y en una etapa final del proceso creativo, la posibilidad de integración de conocimientos idóneos. Ya bastante difícil es que un diseñador y una imprenta capacitada puedan juntarse en estas condiciones presupuestarias complejas, imagínense lo utópico que resulta el inicio de una actividad conjunta desde el inicio mismo del proyecto!
El cliente debe ser educado por nosotros para que influya cada día más frente a los requerimientos impuestos por los departamentos de compra de las empresas e insitir sobre la selección de proveedores y metodologías más adecuadas. Es lamentable vivir situaciones en las que un diseño finalizado debe ser modificado totalmente porque hasta el ultimo momento no se sabe si va a ser reproducido en huecograbado o flexografía.
Diseñando desde el supuesto.
El no saber nada sobre el sistema de reproducción hasta entrar en la fase final es un clásico de las medianas y grandes empresas. Un caso que suele repetirse una y otra vez es comenzar un proyecto en base a un brief en el cual figuran los objetivos, el target y hasta los tiempos pero hay un gran agujero negro en lo referente a los requerimientos básicos de impresión. A la hora de preguntar sobre la cantidad de colores posibles, limitaciones técnicas, planos o minimamente el sistema de impresión los clientes no solo los desconocen sino que, en muchos casos, no lo consideran relevante.
Podríamos decir, en este caso, que la falta de relación entre la imprenta y el diseñador, nace desde el mismo instante de generación del brief.
Aqui, ya no es el diseñador soñador el que se equivoca ni la imprenta simplista que destroza la delicadeza de un diseño, es el cliente mismo el que aporta confusión y deterioro en la calidad final.
Hoy el empresario o la gente de marketing ponen foco en la estrategia, en la búsqueda comunicacional apelando a lo emocional pero parecen ignorar que para llegar al consumidor resulta tan importante como estos factores un producto final con excelente terminación, que esté a la altura de la promesa realizada.
Los sentidos juegan un roll fundamental y que los productos logren una apariencia deseable y absolutamente alineada con la estrategia comunicacional resulta indispensable.
En definitiva, podríamos decir que por una parte el diseñador y la imprenta tienen el dificil roll de generar conciencia en el Mercado de la importancia de definir previamente los aspectos técnicos básicos. El cliente, por su lado debería exigir, a partir de ese mismo aprendizaje, una metodología de trabajo innovadora desde lo comunicacional pero posible desde la implementación.
Una realización integrada no solo genera Buena calidad sino que baja costos.
El roll tanto de la imprenta como del diseñador no puede basarse simplemente en la concreción de una pieza bien terminada. Sin duda, y a partir de lo expuesto, llevar a cabo un producto final a la góndola en perfecto estado es importante, pero debemos ante todo transformarnos en asesores, en guias estratégicos. Si, estratégicos, porque de nosotros depende que el trabajo salga en los tiempos concretos que el lanzamiento exige, que el aspecto final del producto este a la altura de las necesidades del target y fundamentalmente que los costos esten en sintonía con la inversión destinada al proyecto general. Desde este punto de vista deberíamos trabajar junto al cliente asesorándolo sobre que sistema de reproducción es el más adecuado y exponerle toda la paleta de soluciones existentes que pueden ayudarlo a satisfacer sus necesidades comerciales.
Un packaging puede lucir sofisticado utilizando solo dos colores y en serigrafía? Una etiqueta puede llevar una trama de fondo sin que eso perjudique su lectura? Es posible lograr diseños de alto impacto con sistemas de impresión indirectos? La flexografía puede obtener degrades suaves y generar prestigio?
Conclusión
Podría concluir diciendo que no deberían existir ni personajes buenos, ni personajes malos. Estamos todos compartiendo un mismo medio y de su crecimiento dependerá nuestro beneficio mutuo.
Han pasado algunos años, tal vez no muchos, pero los suficientes para que la profesión de diseñador sea valorada como generadora de soluciones visuales eficaces. Felizmente, las imprentas están entendiendo cada día más que aquellos soñadores pueden aportarle mayor productividad y ganancias. Los diseñadores por su parte, comienzan a involucrarse más en la post producción, reconociendo la capacidad y los conocimientos técnicos de los impresores e investigando los avances tecnológicos en material de impression como una forma de potenciar los proyectos.
La comunicación indudablemente se esta fomentando, es solo cuestión de tiempo para que las nuevas generaciones de profesionales vean como metodolgía obligada lo que hoy comienza a implementarse.












muy bueno, excelente, tengo 17 años y trabajo en una imprenta, y aveces se genera el mismo conflicto de los diseñadores con los prensistas de quien tiene la razon, de quien lo hice bien o mal, y creo que para que un trabajo este perfecto de alguna forma tiene que haver una similitud entre diseñador y prensista.
Es un excelente artículo, y además, un excelente tema a tratar.
Hay que volver a conectar a los diseñadores con la imprenta, si no, preguntenle a Vicente Larréa o a Jorge Soto Veragua, dos grandes nombres del diseño chileno que han vivido enamorados de los procesos de impresión.
Finalmente, una pieza gráfica no es lo que aparece en la pantalla, o lo que el diseñador imaginó debía ser. El resultado de un proceso de diseño, lo que llega al público o usuario final es el impreso terminado, por lo cual no veo el porque los diseñadores jóvenes ven los procesos de impresión como algo ajeno a su labor, y suelen desentenderse de ello alegando responsabilidades ajenas (culpa de la imprenta).
Una mención especial a los operadores de Pre-Prensa, aquellos héroes anónimos de la gráfica que hacen posible que los sueños de los diseñadores sean imprimibles. Ellos son la piedra angular de las artes gráficas.
como diseñadores
creo que tenemos el deber de mandar un archivo a imprenta en buenas condiciones
o qué?
acaso queremos que los prensistas hagan magia
con unas porquerías de diseños???
hay que poner de parte de uno también
creo que a varios, en la universidad nos enseñaron al menos como setear los archivos y las imágenes para poder obtener un resultado deseable en imprenta….
pues bien, apliquemoslo…
Cuando tuve que iniciar la busqueda de una imprenta para mandar a terminar los trabajos de nuestro estudio, tuve la bendición de encontrarme con el gerente de una división de cierta imprenta que un dia me invitó a sus instalaciones.
Me presentó las máquinas, me mostró como se hacía cada cosa, desde guillotina y troquel hasta hotstamping e impresión pvc entre muchas otras cosas. Me regaló material que les quedó de sobrante a fin de tener muestras de lo que se puede hacer y cómo trabajan ellos. Me indicó cómo se hacian algunas cosas “especiales” y qué resultaba más conveniente en ciertos casos (hacer un molde de troquel o despuntar las esquinas).
Después de aquella visita me queda mucho más claro cómo será el proceso en la imprenta, y por ende los errore que pueda cometer al enviar a impresión son los menores. Sé qué se puede y qué no se puede, asi que sé cuando es mi culpa y cuando del impresor.
Espero que ustedes puedan concretar cosas como estas. Porque yo aprendí mucho (y de paso, me voy a evitar muchos errores y tendré más seguridad) y de seguro el impresor se ganó de antemano muchos proyectos…
Quiero hacer un comentario con respecto al artículo precedente, y estoy seguro de que será dificil apartarme de mi condición de impresor, lo cual es factible que haga ver mi opinión como parte interesada.
Es cierto que se presentan situaciones de enfrentamiento entre diseñadores e impresores, y que se recurre a la simplificación en algunas imprentas, pero es indudable que existen fallas importantes desde el diseño que están provocadas por la insuficiente instrucción que reciben los diseñadores con respecto a lo que es posible trasladar al papel y las limitaciones o inconveniencias que se presentan al encarar un pedido. En el comentario de Patricio Villarroel se aprecia cuánto se favorece el trabajo para los diseñadores si éstos tienen la posibilidad de conocer por dentro el funcionamiento de un taller de impresión. Sucede que muchas veces esos profesionales del diseño salen al mercado laboral sin haber pasado ni siquiera por la puerta de una imprenta. Es entónces cuando comienzan a aparecer las primeras fricciones entre las dos partes. En ocasiones, han venido trabajos imposibles de realizar, y no estoy exagerando, por el desconocimiento de quien diseña. Como ejemplo, recuerdo a quien pretendía que sobre un material color borravino se imprimiera y leyera un texto en Pantone 1205 C (crema), desconociendo totalmente las propiedades de las tintas offset. Claro, en la pantalla se veía que quedaba bien…
También se suelen presentar casos en los que se pretende hacer tirajes cortos, como 500 tarjetas con pretensiones de laqueado sectorizado. No saben que las empresas de recubrimientos desprecian esas cantidades. En fin, hay muchos ejemplos de lo que complica el desconocimiento del trabajo en el taller de impresión y en la etapa de finalización.
Y, ahora le caigo al autor del artículo, je je…
Las piezas grafican pueden fracasar, no fracazar, y no es azaharoso sino azaroso, no confundamos el azahar con el azar, no te pongas trizte, sino triste por la desconexión, no desconección, ni atrazos , sino atrasos, y mejor que los sentidos jueguen un rol y no un roll, porque no los vas a poder parar.
Conclusión: estoy de acuerdo con que hay que trabajar en equipo, pero los componentes deben estar calificados para bien de esa relación laboral y pensando en la satisfacción del cliente.
Excelentes comentarios muchachos, me sirve para mi charla, la cual estoy desarrollando para ser presentada en el III encuentro latoinoamerica de diseño en la Universidad de palermo en Julio EL ETERNO CONFLICTO ENTRE EL DISEÑADOR Y EL IMPRESOR, PROBLEMAS Y SOLUCIONES
Hola Gustavo!
Gracias por tus comentarios y tus acotaciones sobre las faltas de ortografía. Lo que sucede es que cuando escribo pongo mucho énfasis en el contenido y no me doy un tiempo para repasarlo. Sin duda, debería hacerlo. Un abrazo!
Me ha tocado ver las dos caras de la moneda como a la mayoría de mis compañeros. Creo que como diseñadores es fundamental tener conocimiento previo, de que cosas que podemos o no utilizar en la elboración de nuestros diseños, para así evitar malos resultados a la hora de imprimirlo, y no responsabilizar completamente a los prensistas.
Tengo un ramo llamado Materiales y Proceso, y como su nombre lo indica, en el nos enseñan que tipo de sustratos y modos de impresion son los más adecuados. Una asignatura que ojalá todo diseñador pudiese tener, antes de pre prensa, y editorial/.
Creo que es responsabilidad compartida. Pero como diseñadora, yo me siento mucho más responsable, porque después de todo es a mí a quien confían un diseño.
saber seleccionar de manera correcta el lugar de impresión, el tipo de impresión, y el material de este, es netamente responsabilidad del diseñador.
exelente, soy impresor y me parace muy bueno su articulo por que tambien al paso del tiempo aprendi a hacer diseño de manera empirica y me pararece muy acertado su articulo felicidades
Nuestra empresa busca Jefe para el área de Impresion,
Nos dedicamos a elaborar etiquetas.
Por favor envien sus hojas de vida al mail
seleccionplafilm@gmail.com
Gracias.